Increíble, sencillamente increíble.
Mucho se ha criticado el abuso que los distintos gobiernos, nacionales, autonómicos o locales, han hecho de la línea editorial de las televisiones públicas. Estoy de acuerdo con la mayoría de esas críticas y abogo por una progresiva despolitización e independización de las mismas, (intentaré reflexionar sobre la forma de hacer esto), sobre la conveniencia de maximizar contenidos de interés general o servicio público, cultural, educativo, científico, sanitario, deportivo, -incluso el “furbol“, para las masas, ¿por qué no?-, así como una objetivación en la emisión de noticias. Bien está también que haya debates, en los que se opongan y confronten ideas, -a ser posible propias y novedosas-, reflexiones más o menos seguidistas de las formuladas por los aparatos de los partidos políticos. Sin embargo, creo que estos debates hace tiempo que no sirven para nada, primero, porque nadie acude con la mente abierta, dispuesta a, al menos, escuchar y reflexionar sobre los argumentos del otro, a ser convencido y no vencido; segundo porque las cadenas, ávidas de “share” al precio que sea, se limitan a dejar hacer a contertulios vociferantes y maleducados, -salvo honrosas excepciones-, colocándolos frente a frente como gallos dispuestos a vencer la pelea; y tercero, porque los debates no acaban con algo que, creo, sería conveniente, algo así como una declaración que pusiera en valor unos mínimos principios comunes, unas conclusiones en las que el espectador pudiera sopesar los pros y contras de todas las opciones y opiniones planteadas, es decir, que fomentaran la conciencia crítica del ciudadano; -me temo que esta reflexión exige un largo retiro budista, así que lo dejaré para otro momento-.
No obstante, todo tiene una graduación, una medida más o menos justa, un justo equilibrio. Cierto es que todas las televisiones tienen inevitables derivas pro-gobierno, pero lo de este vídeo me ha impactado, por no decir que me ha abochornado. No puedo valorar el resto de programación de Canal Nou, ni sus informativos, puesto que no vivo en Valencia, pero si puedo decir que esto, así, no ocurre en Andalucía.
En el vídeo se puede analizar desde la aparición de la presentadora, directa, sin cabecera, su apariencia, semblante y actidud, (agria, muy agria), desde el inicio del vídeo, hasta sus frases una por una, pero para ello, tendría que vivir otra vida. Simplemente quiero decir que me parece una terrible manifestación de manipulación y ejemplo de lo que no debe hacer una televisión pública.
Increíble no… inquietante… como inquietante es que lo vea y se lo crea la gente.
Todos mienten, de acuerdo, pero ¿por qué unos me repugnan y otros no tanto?
Quiero confiar en que la gente no es gilipollas, pero me temo que…
Ilusa soy.
Saludos Dani.
Por: suigeneris el Febrero 16, 2008
a las 8:15 pm